
Mark Twain nos cuenta la historia de Tom Sawyer, un chico travieso que vive en un mundo de ensoñación y suele desesperar a su tía: la Tía Polly, una mujer estricta, pero tierna y compasiva. La historia ocurre en el sureste de Estados Unidos, a orillas del río Misisipi antes de la Guerra de Secesión.
De Las Aventuras de Tom Sawyer, muchos han escuchado de la parte en que Tom es obligado a pintar una valla, como castigo por haber hecho novillos. Es sábado, día en que el resto de los niños irán a nadar y a divertirse. Al siguiente día asistirán a la iglesia, y sábado es el día perfecto para jugar. Tom debe pintar la valla y acepta su tarea con resignación; pero conforme se acercan a burlarse de él otros niños, tiene una ocurrencia brillante. Evita las burlas fingiendo un completo interés en la tarea. Da un brochazo a la valla, y se aleja como si quisiera verla con la perspectiva de un artista. Convence a otros niños de que siempre se puede salir a nadar los sábados, pero pocas veces se tiene la oportunidad de pintar una valla. Los niños que lo observan, incrédulos al principio, ruegan a Tom que los deje pintar la valla un rato. Tom finge resistencia, pero cede. Cede, no sin antes cobrarle a los niños por el privilegio de pintar; consigue, así, una manzana, un soldado de plomo, el mango de un cuchillo... Tom aprende, en palabras de Mark Twain, que la sensación de fatiga de un trabajo sólo se percibe cuando se le mira como una obligación.
Tom, cuyas aventuras poblarían mi imaginación cuando era estudiante de escuela primaria, que pudo observar su funeral, que huyó de casa para ser pirata, que presenció un asesinato, que descubrió un tesoro, me enseñó a superar la tristeza. Recuerdo mis enamoramientos juveniles como una comparación constante del amor que Tom sentía por Becky. Enamorado de esa niña, Tom consigue declararle su amor. Incluso, le dice que estarán comprometidos. A Becky le fascina la idea, pero por un lapso de estupidez, Tom revela que se había comprometido antes con una niña, Amy Lawrence. Tom intenta enmendar el error, convencer a Becky de que Amy ya no le interesa, pero no lo logra. La niña lo rechaza. Tom, ofendido en su orgullo, huye lejos de Becky. Con el dolor del rechazo en el pecho, se figura morir un rato. Sin embargo, Tom es un niño. Y los niños no pueden pasar demasiado tiempo tristes. Nos dice Mark Twain: "But the elastic heart of youth cannot be compressed into one constrained shape long at a time". El corazón juvenil de Tom no podía permanecer demasiado tiempo triste...
¡Ahí el mejor remedio para combatir la tristeza: mantener al corazón joven! ¡Qué acontezcan calamidades mientras nuestros corazones sean lo suficientemente jóvenes para tener la fortaleza y la alegría de vivir!
Vivir en la aventura... como Tom.
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